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BOMBILLAS LED. EL FUTURO PRÓXIMO

Hace años, cuando se fundía una bombilla, bajabas a la tienda y pedías una bombilla de tantos watios, por ejemplo de 60 W. A veces te preguntaban ¿125 o 220 Voltios?, incluso con más detalle elegías de rosca normal o de rosca fina. ¡Así de simple!.

¡Bien!, eso sucedía en otra época. En la actualidad, pedir una bombilla es algo mucho más complicado porque las posibilidades se han ampliado y la terminología solo es apta para técnicos o ingenieros.

Fijaros en el cuadro tomado de Leroy Merlin.

Por un lado tenemos las bombillas "incandescentes", las de toda la vida, las cuales están ahora prohibidas en la U.E., pero cuya potencia sigue sirviendo como referencia cuando compramos cualquier bombilla. Esto aumenta la confusión, porque la potencia en watios NO INDICA SU INTENSIDAD LUMÍNICA sino el consumo energético de la bombilla ¡vamos!, lo que pagamos en el recibo de la luz.

Y no es lo mismo, la “potencia” de la lámpara que la “luz” que da. Eso era antes, pero ahora con los distintos tipos de bombillas, “potencia” y “luminosidad” no siguen la misma ley.

El verdadero indicativo de la intensidad luminosa de una bombilla viene indicado en LÚMENES. Pero ¿quién sabe lo que es un lúmen?, ni siquiera los antiguos tenderos electricistas. Tardaremos en acostumbrarnos, pero con el tiempo, los “lúmenes” y no los “watios” será el valor con el que pediremos las bombillas en las tiendas.

Hace pocos años nos regalaron e instaron a comprar bombillas de “bajo consumo”, las llamadas "fluocompactas", las que ahora usamos de forma obligada. Gastan menos energía, es decir dan los mismos "lúmenes" con menos consumo. Pero .... son terriblemente contaminantes porque en su interior contienen MERCURIO, un metal venenosísimo, de hecho los termómetros de mercurio están prohibidos. ¡JAMÁS, JAMÁS! deberemos tocar una bombilla de bajo consumo que se haya roto, solo con guantes y no tirarla jamás a la basura, debemos guardarla en una bolsa de plástico y llevarla a un sitio de reciclado. Incluso recomiendan ventilar la casa si se rompiera una bombilla de bajo consumo. Me parece un poco exagerado pero ¡eso sí! si tocamos la bombilla rota con las manos y luego nos las llevamos a la boca .... intoxicación por mercurio.

La nueva opción son las lámparas LED, con un consumo mucho menor y sin riesgos para la salud, salvo el peligro para los ojos al mirarla directamente. Por eso no conviene usar bombillas LED irradiando libremente a nuestro alrededor, mejor con una pantalla protectora o usándola como luz indirecta.

En mi opinión la LED es la bombilla que se usará en el futuro próximo, pero ahora el coste es elevadísimo. Una bombilla de apenas 800 lúmenes, equivalente a las antiguas de 60 Watios, cuesta unos 15 euros, incluso las he visto por 29 euros. Vamos, un verdadero disparate, pero con el tiempo seguro que su precio se hará asequible, porque las actuales bombillas de "bajo consumo" y "altísimo poder contaminante" se prohibirán en pocos años. Además, las "leds" son una maravilla energéticamente hablando. Ofrecen la misma intensidad luminosa con un gasto un 85% menor.

Para enredar más el asunto, para cada tipo de lámpara, tanto las de "bajo consumo", como las "led" o "halógenas" hay dos tipos, dependiendo de su ... TEMPERATURA DE COLOR. 2.700º Kelvin para luz cálida ambiental y 6.000º Kelvin para luz blanca y fría.

Aparte de la clásica opción entre rosca fina o rosca gruesa, existen una gran variedad de casquillos que no voy a detallar para no marear más el asunto.

Resumiendo, ahora hay que pedir: "por favor quisiera una lámpara LED de 800 lúmenes, de 9 Watios de consumo, equivalentes a 60 Watios de las antiguas, de 2.700º Kelvin, de 220 Voltios y de rosca gruesa".

Y todo esto para pedir una simple bombilla ... imaginad el mundo tecnológico que les espera a nuestros nietos, salvo que se cumpla la predicción de Einstein y volvamos a encender la luz frotando palitos.


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